martes, 19 de febrero de 2008

Dijiste que no tomáramos esa micro.

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Dijiste que no tomáramos esa micro.
Yo insistí en subir, tardaría mucho en pasar otra micro por Vitacura. Un viejo en la vereda gritaba insultos y quejas al conductor. Estaba bien vestido. Me pregunté cómo podía culpar de todos los males a un hombre que trabajaba en día domingo. El chofer bajó del bus e intentó calmarlo, le pidió que lo dejara tranquilo. Volvió a su asiento. Algunos pasajeros le gritaban que lo ignorara y siguiera conduciendo. Subíamos por la puerta delantera cuando pasó por mi lado un escupitajo lanzado justo en la cara del chofer. Lo miré y noté que estaba a punto de llorar.

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Este cuento es uno de los dos que escribí para enviar al concurso "Santiago en 100 palabras". Está basado 100% en una historia real. Como viñamarina de nacimiento (y de corazón) he tenido la oportunidad de observar mucho a estos personajes (los santiaguinos) y aunque ya llevo casi un año residiendo en la capital, aún no dejo de sorprenderme.

Más interesante ha sido aún llegar justo el año de estreno del famoso transantiago, tema recurrente en las noticias. No ahondaré en dicho tema porque da para largo y aparte no es la idea.
Dicen que Santiago es Chile y francamente los santiaguinos están tan convencidos de eso como los gringos están convencidos de que son América.
En fin, tal vez de a poco me iré convirtiendo en una santiaguina más, después de todo, vivir acá no ha sido tan malo como pensé. Sus cosas buenas tiene Santi-Asco, hay que decirlo.

jueves, 14 de febrero de 2008

Small World

Dos notas y un acorde en la tercera, tres notas y otro acorde. Ya no necesitaba leerlo, primero lo retuvo de memoria en la mente, luego lo aprendieron de memoria sus manos. Fue lo primero que aprendió a tocar en el piano, no podía ser casualidad que encontrara justo esa canción en el libro de partituras. El profesor por su aparte consideró que era adecuada para comenzar.

Imaginó lo contento que se pondría él cuando la escuchara y ensayaba cada día esperando su llegada. Ya podía ver su cara, su emoción, sorpresa, ella sabía lo que esa canción significaba para él y esta era su forma de demostrarle a lo que él significaba para ella. Era indudable que llegaría sin previo aviso así que debía estar preparada para aquel momento perfecto. Lo esperó en cada nota, lloró cada acorde y el tiempo pasó. A medida que pasaban las semanas su repertorio aumentaba, pero siempre volvía a la misma canción, cada vez le salía mejor, pero aún no era perfecta.

El tiempo pasó y no sólo se dio cuenta que él nunca llegaría, nunca llamaría y nunca le escribiría, sino que dejó de desearlo y sólo deseó olvidar. Lloró por última vez frente al piano, pero nunca dejó de tocar la canción. El profesor le dijo en una ocasión que le sonaba dulce la forma en que ella tocaba (si hubiese sabido cuanta tristeza, cuanta rabia y cuanta decepción habían detrás). Esa última vez que lloró por él decidió que se quedaría con los buenos recuerdos e intentaría olvidar los malos. Tal vez todo había sido una gran mentira, pero para ella fue su más grande verdad, hasta ahora.

No sabía si lloraba a un muerto o lloraba a alguien que realmente nunca existió. Sólo sabía que ya nunca más lloraría por él.

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martes, 12 de febrero de 2008

Hoy comienza el resto de mi vida...y mi blog

Doy oficial inicio a mi blogspot: MadameBobaryHoy (el "hoy" va porque Madame Bobary ya estaba ocupado)

A modo de introducción, comentaré brevemente el por qué evoco el nombre de este personaje ficticio tan desafortunado. Básicamente es por la pasión que la mueve, la constante búsqueda de la belleza y de la felicidad y el choque brutal con la realidad. La impotencia de sentirse atrapada en un mundo mediocre...los deseos de Libertad.

Aprovechando el forzado "hoy" me pregunto como sería Madame Bobary en la actualidad. Probablemente habría estudiado en la Universidad y habría tenido muchos más medios para realizar sus sueños de grandeza.

Acaso no habría cometido los mismos errores?

Probablemente Si

Acaso no repetimos también los errores que ya cometieron otros antes que nosotros?

...y los errores propios también los repetimos a veces...muchas veces... demasiadas veces

Eso en sintesis. Creo que todos tenemos en nuestras manos las riendas de nuestras vidas, pero no todos toman conciencia de ello.

En todo caso la autora de este blog no pretende irse (tanto) en la reflexiva. Más bien la idea es subir cuentos, historias cortas, algunas que ya existen, otras que aún no las bajo de la dimensión de las ideas pero existen dando vueltas por ahí y otras que aún no han sido concebidas.

Eso por ahora

Saludos

Krito